sábado, 29 de noviembre de 2008

Capítulo V - Plus Beau Que Jamais





I'm a Poor Lonesome Cowboy...



Pues sí, hoy descubrí que ya no hay yo, ahora se trata de la ciudad luchando contra la vida a mi favor y parece que tristemente está ganando. Me ha robado mi identidad para regozigarse en su inmundicia, luchar por el pan de cada día y todo para que logre una comodidad conmigo mismo, para que yo pueda ser.

Me gustaría decir que sigo siendo humano, pero sin tener contra qué luchar, me doy cuenta que no lo soy, o por lo menos mientras tenga el favor de la ciudad. Podría decir que soy un gato, salgo por la noche, a veces de día, pero nunca llego antes de las Diez. Me la paso rascándome, lamiéndome, me rasco contra lo que haya  a mi paso y a veces tengo que escupir algunas bolas de pelos, todo para mantener mi conciencia limpia. Me pueden ocurrir muchas cosas, con las cuales nunca me veré afectado al tener el favor de la ciudad, además siempre llego sano y salvo a la casa, más tierno que nunca.

En comparación con otros de mis compañeros animales, los perros, a quienes también les gusta salir de noche, a veces también de día. Hay un problema con el perro, no sabe su camino de regreso a casa. Sabe que hay alguien que le da comida y de vez en cuando lo consiente, pero nunca se ha sentido en casa. El problema de manera resumida es que se trata de un animal que no se sabe definir, le gusta todo, lo quiere todo fácil, pero nada le pertenece, vive su vida sin rumbo quedándose donde por poco le ofrecen comodidad, sabiendo que no durará mucho, culpa de sus instintos. Es una fiera rabiosa, le muerde la mano a quien le da de comer y lame a quien le da de latigazos. Ciertamente no tiene el favor de la ciudad.

Poco a poco me doy cuenta de la  verdadera cara de la cuidad, o mejor dicho de la cara falsa de la ciudad, es la imagen que quiere que yo vea, me quiere seducir, quiere que sea suyo, para ella debo parecer un niño indefenso e inocente que se refugia en lo mas claro del día para que no llegue a ser corrompido, en el fondo le da miedo, pero curiosidad también. 

La ciudad es algo bello, no temible, ¿quién lo dice?, quien lo dice no le interesa a la ciudad, lo ha olvidado, o simplemente lo dejó para el final, yo me considero afortunado, que me llegó a conocer en el momento adecuado para que yo pudiera vivirla y sentirla. No se si se trate de un engaño, pero es delicioso, I'm a poor lonesome cowboy...

Ahora vivo en ella, recorro sus calles, sin importarme el destino, voy por sus venas, de repente me detengo en su corazón y en ese momento me desplazo por todo su cuerpo enflorecido, una flor nocturna.

Mi compañía, ella. Su vientre es tentador, contiene todo lo que no le pertenece, todo lo que viene del exterior, una mezcla exquisita que dan forma a los placeres.

Su pelo, recogido, eterno, llega a las nubes, me he quedado tardes enteras al calor acogedor de su cabello, simplemente a contemplar a lo lejos sus pechos y su rostro, desde arriba, puedo verlo todo, frente a ella, la inmensidad del cielo.

Ahora es la hora, me arreglo la ropa, me limpio el buso, me amarro los zapatos y me dispongo a lavarme las manos, cae la suciedad de toda una noche de excitación, de éxtasis, de placer, para que no quede rastro alguno de toda una noche con ella.



1 comentario:

Anónimo dijo...

¿home alone?